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Las compras directas de electricidad se estrellan


 














Al catal√°n Alberto Fern√°ndez, gerente de bodegas Torres en China, el confinamiento en Shangh√°i le pill√≥ con la nevera bien surtida. “Tuvimos cuatro d√≠as de margen para prepararnos”, cuenta por tel√©fono. Pero no es el caso de muchos otros vecinos, que no hicieron acopio de provisiones suficientes -en principio el cierre solo iba a durar unos d√≠as- y ahora apenas tienen qu√© llevarse a la boca. “Hay muchos problemas para comprar comida o que llegue a casa. Se ten√≠a a las autoridades por buenos gestores, pero su desorganizaci√≥n ha provocado que la gente est√© muy quemada”, a√Īade.

Desde hace semanas, el pulm√≥n econ√≥mico de China permanece bajo un estricto confinamiento que todav√≠a no tiene fecha de salida. Sus 26 millones de habitantes, poco acostumbrados a las estrecheces, han tomado las redes sociales para airear un descontento que crece con el paso de los d√≠as. A la escasez de alimentos o medicinas se le suma la dificultad para acceder a ciertos tratamientos m√©dicos, el estado de los centros de cuarentena, algunos episodios de violencia contra mascotas de personas contagiadas o la pol√≠tica de separar a los ni√Īos positivos de sus padres sanos. La ola de indignaci√≥n popular por esta √ļltima medida fue tan grande que forz√≥ la rectificaci√≥n parcial de las autoridades.

El hast√≠o no se circunscribe a las redes sociales. Hay multitud de v√≠deos de discusiones y broncas entre funcionarios y residentes que no consideran justas ciertas decisiones. Cuando el jefe del Partido Comunista de Shangh√°i, Li Qiang, visit√≥ un vecindario esta semana, varios de sus habitantes le reprocharon a gritos los problemas para abastecerse de alimentos. 
























En otro episodio reciente, polic√≠as ataviados con trajes de protecci√≥n se enfrentaron a un grupo de vecinos contrarios a que varios pisos sean reconvertidos en centros de cuarentena. “Esto es una locura. ¿No les da verg√ľenza a los bur√≥cratas lo que est√° pasando estas semanas?”, se quej√≥ una de las presentes.

Ante el creciente descontento por un aislamiento que estaba previsto que finalizara el pasado d√≠a 5, la polic√≠a ha advertido que quienes se salten las medidas dictadas ser√°n tratados con “estricta conformidad” a la ley. Asimismo, exhortaron a la poblaci√≥n a no distribuir noticias falsas y advierten contra la especulaci√≥n en el precio de los alimentos, que se ha disparado en los √ļltimos d√≠as.

Pese a las restricciones, la urbe contabiliza desde principios de marzo m√°s de 300.000 contagios a un ritmo superior a los 20.000 diarios, la inmensa mayor√≠a asintom√°ticos, y cero fallecidos, una disparidad tan grande que suscita dudas entre los expertos. Para muchos shanghaineses, estas cifras no justifican las estrictas medidas tomadas y el da√Īo que est√°n provocando en la econom√≠a, por lo que piden una liberalizaci√≥n gradual con la que retomar la normalidad cuanto antes.


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